Locas de alegría

Los diferentes disfraces de la razón

Cuenta  Paolo Virzzi que, antes de escribir el guión de Locas de Alegría, Francesca Archibugi y él se entrevistaron con psiquiatras y psicoterapeutas y conocieron a pacientes aquejados de diferentes trastornos. Después de aquellas visitas llegaron a la conclusión de que aquellas personas no eran muy diferentes de las que encontraban a diario.

A la hora de construir a los dos personajes protagonistas se decidió que lo importante era adoptar su punto de vista acerca de lo que ocurría en sus vidas, partiendo del hecho de que ni Beatrice ni Donatella podían definirse sólo a partir de un informe médico, un diagnóstico o la medicación prescrita.  Y así, tanto sus historias particulares como la que ambas vivirían en común, no estarían alejadas, como pudiera parecer, de la de cualquiera.

Locas de alegría arranca en una institución psiquiátrica con la aparición de Beatrice, verborreica,  permanentemente insomne y envuelta en chales y pañuelos de vivos colores arrollando todo a su paso. Valeria Bruni Tedeschi tiene el rostro y el gesto idóneos para interpretar, y no es la primera vez, a una aristócrata excesiva en tono y ademanes que, a diferencia de lo que podía ocurrir en Un Castillo en Italia, aquí despierta al instante una inevitable simpatía.

Donatella, por contraste, llega en sombras. Con muletas, aspecto frágil y descuidado,  mirada huidiza y tan delgada que flota dentro de su camiseta gris. Cuando habla, el tono y la voz grave de Micaela Ramazzotti transmite de inmediato el abatimiento de quien ya espera poco de nadie y menos de sí misma.

Beatrice la acogerá bajo su abrumadora ala protectora y emprenderá con ella una aventura (desatinada) destinada a arreglar la situación que las ha llevado a cada una al lugar y al estado en el que se encuentran  porque “ellas también tienen derecho a ser felices” aunque sí, “según algunos informes”, están locas.

El espectador las acompañará en este viaje delirante en busca de la felicidad, embriagado de esa alegría misteriosa e irresistible pero sin poder evitar vislumbrar la desolación que yace debajo y que la película no se molesta en ocultar.

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Por más que se busque evitar etiquetas y por más que en la vida diaria se encuentren personas de todo tipo, Beatrice y Donatella encarnan dos trastornos de los llamados del estado de ánimo: la manía y la depresión. Por más que nos preguntemos qué decide lo que es o no normal, lo cierto es que las conductas anormales vienen dadas en dimensiones y la alegría y la tristeza se quedan cortas para describir lo que sienten. La alegría y la tristeza de Beatrice y Donatella les causan sufrimiento, las llevan a comportamientos incomprensibles, no les permiten adaptarse al entorno,  provocan malestar a las personas que las rodean… Cuando la realidad es un peso insoportable y la mente rechaza esa carga, esa huida hacia delante no se encarna en una alegría “normal”, ni en una tristeza “normal”… ´

La hiperactividad e irascibilidad de Beatrice y su irracional manera de dilapidar la fortuna de su familia la ha apartado de ellos. Su madre ya no puede ni quiere saber más de ella. Donatella por su parte, en ese tono monocorde e inexpresivo tan suyo, narrará  en una escena hermosa y devastadora cómo la pesadumbre, la profunda infelicidad y desesperanza la llevaron a atentar contra lo que más quería. “Lloras mucho, me decían”

Y el espectador que las ha acompañado en su viaje contagiado de esa pazza gioia, loca alegría del sutil y certero título original, se debería querer quedar con ellas hasta el final  porque, también con lágrimas, Paolo Virzzi ha escrito una comedia divertida, optimista y profundamente humana: una historia de personas.

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2 thoughts on “Locas de alegría

  1. Hola, Ana:

    Muy buen texto. Una descripción dela película que llega al hueso. He echado a faltar alguna que otra coma. Y creo que, por una simple cuesión de elección léxica, transmites la falsa impresión de que, al comienzo de la película, el personaje de la Bruni “llega” en ese momento a la institución psiquiátrica cuando, realmente, lleva tiempo allí ingresada.

    un abrazo y enhorabuena por el texto,
    jordi

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  2. Estoy de acuerdo con Jordi en que has escrito un texto excelente, un texto que se implica y hace que, como lectores, nos impliquemos en esa historia de dos personajes que poco se diferencian del resto de nosotros. También corroboro la necesidad de alguna coma más para evitar asfixias en la lectura y aportarle mayor fluidez. Tu crítica mueve al visionado de la película, aunque algún que otro espectador salga de ella con el corazón encogido y no la considere ni divertida ni optimista, sino demoledora.

    Va también mi enhorabuena,

    Carlos

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