El balcón de las mujeres, de Emil Ben-Shimon (Israel, 2016)

Cuando el nieto de Zion (Igal Naor) le pide a Dios, como un pequeño favor, que impida que recite la Torá en su Bar Mitzvá[1] , pensaba en un desmayo, y no pretendía que su aprieto, la vergüenza de no haberse aprendido la oración, se convirtiera en el aparatoso accidente, que hizo que se cayera el balcón de la sinagoga, dejando al Rabino Menashe (Abraham Celektar) trastornado y a la esposa de éste en un coma profundo.

Este balcón es donde se sitúan las mujeres en algunas sinagogas judías, es decir, separadas de los hombres en otra sección diferente del templo. El principio fundamental de la plegaria es establecer una relación entre uno y Dios. La dimensión social y la distracción que a veces acompaña a los grupos mezclados son, por lo tanto, eliminadas a través de esta separación o Mejitzá, que puede darse en forma de una sala separada de la habitación principal por una gruesa pared agujereada con estrechas aberturas, o con una especie de cercado de madera o cortinas, o bien, como es en este caso, las mujeres disponen de una galería, poco disimulada a los hombres, desde donde pueden asistir al oficio (esta separación ha desaparecido prácticamente en las sinagogas liberales o reformadas donde hombres y mujeres rezan uno al lado del otro).

EL-BALCÓN-DE-LAS-MUJERES, balcón

“El balcón de las mujeres” empieza con sus protagonistas recorriendo las calles empedradas y estrechas de Jerusalén casi bailando, sonrientes y muy felices, van cargadas de comida y charlando animadamente de la celebración del Bar Mitzva; sin embargo, con el accidente, parece que la melancolía se adueña de la comunidad.

Las mujeres se turnan para ir al hospital a cuidar de la rabina y los hombres buscan afanosos una nueva sinagoga para rezar. En la observancia de las leyes judías ortodoxas se requiere un quorum mínimo de diez adultos para el cumplimiento de ciertos preceptos o de la lectura de oraciones, y los hombres de este grupo, no cumplen ese conteo o Minian hasta que encuentran por azar al Rabino David (Avraham Aviv Alush), que se une gustoso al grupo. A partir de ahí, se gana con su simpatía, energía y buen hacer a los hombres de la comunidad, no así a las mujeres. En su primer sermón pide recato a las féminas y sugiere modestia en sus hábitos de vestir, así como en su vida cotidiana, llegando incluso a insinuar, que han sido los pecados de éstas los que causaron el accidente en la sinagoga.

Los mensajes de fe ciega del rabino empiezan a calar en los hombres y por ende, en algunas de sus mujeres que empiezan a cubrirse las cabezas – no para disimular su belleza como algunos creen, sino para encauzar su belleza y atractivo y reservarla donde pertenece: dentro del matrimonio-, a vestir más recatadamente y, pasan de ser una comunidad de creyentes moderados a otra que empieza a crecer en el extremismo religioso. No todas las congregantes aceptan al nuevo rabino, y a su regresión a la religión tradicional. Cuando éste termina las obras de reconstrucción sin contar con el balcón, las mujeres, guiadas por la matriarca del grupo, Etti (Evelin Hagoel) le declaran la guerra a sus maridos al estilo  Lisístrata de Aristófanes, dejándoles hasta que recuperen su balcón y el lugar que les corresponde en su comunidad.

EL-BALCÓN-DE-LAS-MUJERES-de huelga

Ellos, que son unos calzonazos, se sentirán perdidos sin ellas. Las situaciones cómicas se repiten durante toda la película, al mismo tiempo que el espectador observa los cambios a esta nueva realidad conservadora y misógina.

Emil Ben Shimon define ésta su primera película, como un largo sobre mujeres valientes y fuertes que luchan por su lugar en Jerusalén, en su comunidad y en sus hogares. El guion es de su exmujer, Shlomit Nehema basándose en su propia experiencia al ver los cambios sufridos en su antiguo barrio, donde el extremismo religioso campaba a sus anchas, buscaba contar la historia de gente moderada, que se ve obligada a lidiar con esa nueva situación.

Si bien los temas que trata “El balcón de las mujeres” son importantes y complicados, la visión que se ofrece es buenista y con sentido del humor, pese a que en pleno siglo XXI muchos de los prejuicios mencionados en la cinta siguen tan vigentes como lo estaban siglos atrás. Esta película está llena de alegría, de risas y de tradiciones y ofrece el consuelo de que la religión puede ser diferente, y todavía puede engendrar una comunidad racional con compasión y amor.

Pilar Oncina

[1] Bar Mitzvá: es el ritual por la que un niño de 13 años adquiere la obligatoriedad de cumplir las mitzvot por ley bíblica, y se torna responsable frente a los castigos.

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One thought on “El balcón de las mujeres, de Emil Ben-Shimon (Israel, 2016)

  1. Hola, Pilar:

    Cuando hay que abordar una película que pertenece aun cntexto cultural distinto al nuestro, es preciso contextualizar, como tú has hecho de manera excelente en este texto, a fin de que el lector pueda tener un acceso razonable e informado tanto a lo que prpone tu película como a las sutilezas del análisis. En este sentido, los dos párrafos que abren la crítica son realmente impecables, si bien yo hubiese colocado un punto y aparte antes de: “o bien, como es en este caso, las mujeres disponen de una galería, poco disimulada a los hombres, desde donde pueden asistir al oficio (esta separación ha desaparecido prácticamente en las sinagogas liberales o reformadas donde hombres y mujeres rezan uno al lado del otro).”. Esta información hubiese merecido frase aparte, porque “pega mal” con lo que antecede, si bien lo que cuenta es esencial.

    Me gusta mucho, por lo iluminadora, la referencia a “Lisístrata”, pero creo que detallas demasiado un argumento que podrías sintetizar así (soy consciente de que lo hago mla, pero es para dar una idea): la incorporación del rabino para resolver la cuestión del quorum necesario ara tal y tal trae como efecto colateral la inesperada introducción del integrismo en esa comunidad, circunstancia que lleva a las mujeres a una rebelión modelo Lisístrata.
    Los dos párrafos finales aportan la valoración de la película con buena capacidad de síntesis, pero a esta frase creo que le falta (o le sobra) algo en la construcción: “El guion es de su exmujer, Shlomit Nehema basándose en su propia experiencia al ver los cambios sufridos en su antiguo barrio, donde el extremismo religioso campaba a sus anchas, buscaba contar la historia de gente moderada, que se ve obligada a lidiar con esa nueva situación.”. Creo que, después de “anchas”, tendrías que haber puesto punto y seguido y empezar otra frase.

    un abrazo,
    jordi

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