Jackie, de Pablo Larraín (Chile, Francia y EE.UU., 2016)

El nacimiento de la leyenda de Camelot

El musical Camelot se estrenó en Broadway el 5 de diciembre de 1960, basado en la leyenda del Rey Arturo y protagonizado por Julie Andrews y Richard Burton. Se mantuvo en cartel durante 873 funciones. El álbum de este musical fue un gran éxito de ventas, y según contó la Sra. Kennedy al mundo, éste era uno de los favoritos del Presidente y lo escuchaban casi cada noche.

Jackie 2

Un periodista de la revista Life (Billy Crudup), cuya identidad permanecerá anónima durante la película, se presenta en la casa de Hyannis Port (Massachussets) donde la Viuda de América (Natalie Portman) reside una semana después del magnicidio. Ha sido ella quién le ha convocado expresamente para contar su versión de la historia al pueblo americano, ya que “ahora existe la televisión, todo se puede ver con imágenes, antes con solo la prensa escrita, no era lo mismo”. Así fue como Jackie justificó la invención de esta leyenda: “además, al pueblo le gustan los cuentos de hadas, y yo, les voy a dar uno”. Jackie decidió, como guardiana de su legado, que su marido sería recordado a través de ese musical de Broadway, que tanto les gustaba. Estableció un paralelismo entre su Administración y la historia del Rey Arturo y Camelot. Equiparó al rey Arturo y a su reina Ginebra con Jack y Jackie, como la idealización de un tiempo en el que todo fue mejor: “un momento mágico en la historia americana, donde los hombres elegantes bailaban con las mujeres hermosas, donde se realizaban grandes hazañas y donde los artistas se reunían en la Casa Blanca protegidos dentro de sus muros de la vulgaridad que habitaba fuera”.

Pablo Larraín dirige su séptimo largo retratando a una de las mujeres más famosas de América, durante la semana posterior al asesinato de un presidente al que ella convirtió en mito. “La idea-cuenta el director-, no es explicar quién fue, sino acercarse a una narración emocional que nos permita estar dentro de ella”. Y lo hace a través de varias relatos en paralelo: la entrevista que mantiene con el periodista arriba mencionado; la recreación de las imágenes de “A tour of the White House with Mrs. John F. Kennedy”, cuyo programa original fue emitido el 14 de febrero de 1962 en CBS y NBC; la planificación del funeral de Estado; y finalmente el asesinato, sus vivencias y recuerdos del mismo, todo salpicado con bonitas imágenes de su fugaz paso por la Casa Blanca.

El programa de televisión muestra la cara amable y retraída de una joven primera dama que se defiende en este reportaje, de las continúas acusaciones de derrochadora con las compras que realiza de muebles y otras reliquias, al intentar devolver la Casa Blanca al pueblo americano, tal y como fue concebida en sus principios, manteniendo el legado de todos los que allí habitaban. En palabras del Presidente en la conclusión de dicho programa a su presentador: “la Sra, Kennedy está creando este ambiente en la Casa Blanca, que nos brinda la oportunidad de entrar en un contacto más íntimo con todos los grandes hombres que vivieron aquí y que formaron parte de los anales de la historia, permitiéndonos tener una visión mucho más amplia de nuestra gran historia”.

Su parte más romántica y feliz aparece en sus recuerdos de fastuosos bailes y otros eventos celebrados en la Casa Blanca, organizados por ella misma, y compartidos con su marido y sus hijos. El músico español Pau Casals es nombrado hasta en dos ocasiones en relación con esos fastos. Se desliza por la pantalla con un paso lento, que podría llevar a engaño, puesto que es firme. Jackie es una mujer con las ideas claras: “nunca quise la fama, simplemente me convertí en una Kennedy”.

La parte más manipuladora y fría se muestra en su relación con el periodista, al que no piensa permitir que escriba lo que quiera, no hay que olvidar que este es el legado del amor de su vida. Esa mujer pequeña, de aparente vulnerabilidad física, le desafía con un tono autoritario imposible de contradecir, contrastando con el tono pausado y la voz suave con la que emite sus mensajes. Natalie Portman declama de forma magistral el acento de la Sra. Kennedy.

Las imágenes del asesinato, la toma de posesión del Vicepresidente, su paso al segundo plano, la planificación del funeral de Estado, la elección del lugar de su último reposo y su marcha en el cortejo fúnebre entre otras escenas, aparecen descritas en unos primerísimos planos incómodos para el espectador, con un rostro desolado, lleno de dolor, que muestra una templanza absoluta, y que permanece impertérrito para el malestar de algunos de los que la rodean. La música estridente de Mica Levi reafirma esta aparente frialdad desafiante de la Sra. Kennedy. Distorsionada incluso por momentos, la partitura tiene un estilo funerario y sobrio muy apropiado a la historia.

Si en “No”, su película del 2012 que narra la campaña de publicidad del “no” al plebiscito chileno de 1988 que buscaba derrocar la dictadura de Augusto Pinochet, Larraín utilizó imágenes reales de la época, introduciendo a los personajes que la protagonizan en las mismas, como se ha hecho en “Forrest Gump”, o incluso en “Cuéntame”; en “Jackie” recrea minuciosamente, hasta el último detalle las escenas que todos recordamos y hemos visto de aquellos momentos, algunas aparecen incluso fundidas encima de las originales. La escenografía y vestuario llenos de color contrastan con nuestros recuerdos en blanco y negro, convirtiendo especialmente las imágenes más dramáticas en nuevas escenas que parecen dar mayor realismo a la historia.

Todos los personajes secundarios ayudan a esta recreación, rellenando el poco espacio que deja una espléndida Portman. Billy Crudup, el periodista, achantado y manipulado desde el 1,60 de la Portman; el matrimonio de Lyndon B. Johnson, LBJ y  Lady Bird Johnson, John Carroll Lynch y Beth Grant, que aparecen como paletos a su lado. Los apoyos los recibe por parte de su asistente, una Greta Gerwig irreconocible y completamente fuera de sus registros habituales, cosa que este crítico en concreto agradece y aplaude; un Bobby Kennedy desolado, interpretado por Peter Sarsgaard; un sacerdote católico, John Hurt, o un decorador que la entiende y lamenta su pérdida profundamente sin poder esconderlo, Richard E. Grant.

Fue Natalie Portman la que sugirió, al que iba a ser el director de la cinta, que la dirección recayera en Larraín. Darren Aronofsky –que la había dirigido en Cisne Negro-, se convirtió entonces en el productor del proyecto. Aronfsky se define más como narrador, y lo que quería representar era algo más comercial, por lo que llamaron a Larraín, al que considera más experimental, más europeo. Sería el chileno el que convertiría el relato de esta figura tan icónica de la historia americana en esa experiencia más emocional que buscaba su productor.

Noah Oppenheim imagina en su guion, lo que pudo ser el magnicidio más famoso en la historia, donde su superviviente, una mujer demasiado perfecta que no está hecha para un mundo tan vulgar, sobrevive con la cabeza muy alta a aquel 22 de noviembre de 1963 que marcó la perdida de la inocencia no solo de Jackie, sino de la mayoría de estadounidenses

Theodore H. White, que así se llamaba el escritor del artículo al que hace referencia Larraín al comienzo de la cinta: “For President Kennedy: An Epilogue”, admitió años después que escribió el artículo como un acto de generosidad a la consternada viuda, y que en realidad ese mundo mágico al que Jackie hacía alusión, nunca existió. Con la muerte de Jackie en 1994, salieron a la luz las notas de la entrevista de aquel día que se conservan actualmente en la Biblioteca Kennedy de Washington DC. White insiste en que fue una lectura equivocada de la historia: “No permitas que se olvide, que hubo una vez un lugar, durante un breve momento de esplendor, conocido como Camelot”. Nunca volverá a haber otro Camelot, y sin embargo, el mito sigue vivo.

Pilar Oncina

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4 thoughts on “Jackie, de Pablo Larraín (Chile, Francia y EE.UU., 2016)

  1. Hola Pilar, creo que me gustado más tu análisis que la propia película!. Tuve enormes problemas para asimilar la interpretación de Natalia Portman y teniendo en cuenta que ella es la absoluta protagonista fue un handicap importante. Aún así, las soluciones formales que adopta Pablo Larraín, la utilización de la música de Mica Levi o su cuidado por la el detalle en el vestuario terminaron por hacerme partícipe. Creo que es un trabajo muy interesante sobre las herramientas con las que nuestra sociedad construye sus mitos y la necesidad que tiene de ellos. También sobre las tretas para su manipulación y dictado. No podía ser de otra forma teniendo en cuenta la flmografía de Larraín. Al final, hasta conseguí abstraerme del acento y los esfuerzos de Portman por ser la Jackie defintiva.

    Un abrazo!

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    • Muchas gracias Francisco por tu comentario, me resultó muy interesante documentarme sobre esa entrevista, de la que no tenía ni idea, y bueno, el resto, como bien dices, parte de una necesidad de nuestra sociedad de crear esos mitos. La verdad es que siempre he sido muy fan tanto de Natalie Portman, como de Larraín, así que disfruté mucho de la película.
      Pilar

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  2. Hola, Pilar y Francisco:

    De nuevo, gracias por debatir de manera tan constructiva. Muy buena y documentada crítica, Pilar. Quizá echo de menos que, más allá de ese énfasis en lo emocional, no entres más a fondo en los claroscuros (incluso ideológicos) del personaje. Aunque estamos frente a una historia cuyas coordenadas históricas son de todos conocidas, creo que detallas demasiado el argumento y omites detalles concretos de la película que te hubiesen permitido ser más sintética y llegar mejor al hueso de esta película (aunque, como te digo, tu texto cumple con creces lo que se le pide a una crítica).

    Yo no tuve ocasión de escribir sobre la película, pero si hubiese tenido que hacerlo, me hubiese centrado en dos detalles:

    a) esa sonrisa forzada que dibuja Jackie, al dictado de su asistente encarnada por Greta Grewig, durante la filmación del especial de la BBC

    y

    b) la imagen de Jackie contemplando la entrada de los maniquíes que emulan su efigie en el escaparate de una tienda.

    un abrazo,

    jordi

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    • Hola Jordi. Muchas gracias por tus comentarios. Es cierto que tiene una pétrea sonrisa durante la filmación del vídeo, que tiene también la Jackie real en el documental original (emitido en CBS y NBC), y que Greta Grewig, como bien me adelantabas, está estupenda, y redimida en este caso, estoy deseando ver qué será lo próximo que hace. Y sí, la escena en la que ve los maniquíes en el escaparate es electrizante, no supe muy bien cómo meterla en la crítica.
      Abrazos,
      Pilar

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