Lion (2016) – Garth Davis

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El arte de la publicidad

Lion, de Garth davis, narra de forma clásica y cronológica una historia real. En ella, un joven indio llamado Saroo se pierde al dormirse dentro de un tren alejándose tanto de su familia que la vuelta resultó imposible. Tras ser adoptado por una pareja australiana, más de una década después el joven utilizará el Google Earth para rastrear el paisaje en busca de su hogar de procedencia y poder volver a ver a su familia.

Por encima de la etiqueta de “Basado en hechos reales”, el largometraje de Garth Davis poco se esfuerza en crear algo además de la mera y académicamente correcta narración de la historia como se podría encontrar en un artículo o en un libro decentemente escrito. El escaso interés cinematográfico, ausente de la narración, solo se manifiesta en otros aspectos más triviales como el bello trabajo fotográfico. La historia, propicia a ello, está llena de escenas sentimentales y dramatizadas en torno a unos personajes que no dudan en crearse únicamente a partir del melodrama. Así, intérpretes como Nicole Kidman y Rooney Mara dan rienda suelta a una continuidad de escenas emocionales (secuencias especialmente abundantes en la parte australiana del filme) en torno al personaje principal, interpretado por Dev Patel (protagonista de Slumdog Millionaire, 2008). Davis no se conforma con una continua presencia melodramática en torno al personaje principal con su madre adoptiva, su novia o su hermano (también adoptado), sino que la patente emotividad del rostro de Patel no cesa tampoco en sus escenas en solitario. En ellas, quizás por miedo a que el auditorio decaiga de la intencionada vena épica y lacrimógena, los flashbacks del hogar y de su niñez invaden sin descanso, una y otra vez, la imagen de un continuamente afectado protagonista.

Cierto es que el tono de telenovela de CaracolTV está mucho más presente en la mitad del filme desarrollada en Australia. La parte de la infancia de Saroo, en India, cuenta con un mayor interés, dado el dramatismo, más realista, de ver a un niño perdido y sus intentos por esquivar los peligros de un mundo cruel y extraño. Sin más personajes centrales, Davis no puede explotar el sentimentalismo como hará después teniendo más relaciones personales a mano, sin embargo, intenta utilizar todas las herramientas a su servicio, incluida una serie casi infinita de insinuaciones pedófilas en el mundo que rodea a Saroo. Quizás, el hambre y la soledad no eran ya elementos dramáticos suficientemente potentes para construir este relato cuya brocha gorda emocional acaba por restarle cualquier interés que no sea meramente propagandístico. Un interés discursivo que se desvía de la intención de retrato social a los más pobres de la India para dejarlo a un lado como mera imagen anecdótica, exclusivamente utilizada para aumentar el melodrama de la historia. La convivencia con la familia adoptiva también está llena de tópicos y lugares comunes en unos personajes que varían desde el amor incondicional que se presupone a la familia al rechazo momentáneo. Una consabida relación afectuosa en forma de chicle cuyo único vehículo es, de nuevo, la creación de escenas de reacciones afectadas.

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Con el anuncio final, un rotulo que te informa de la labor de una asociación australiana en favor de los niños sin hogar, comprendemos que la película es lo que pretende. Más que una buena película, que no lo es, un anuncio impecablemente realizado (bonita labor fotográfica de Greig Fraser) para conmover al público hasta el punto de que sienta curiosidad activa por dicha asociación. La explotación de esta historia real es, por tanto, una herramienta de promoción humanitaria inteligente (los reconocimientos que está obteniendo son muestra de su eficacia) pero un producto cinematográfico cuya valor artístico no es superior, ni menos invasivo, que el efecto lacrimógeno que posee una cebolla.

Por Rafael S. Casademont

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4 thoughts on “Lion (2016) – Garth Davis

  1. Soy de esa parte minoritaria que ha disfrutado con Lion (incluso yendo muy predispuesta a no hacerlo!!). Cargar las tintas contra la historia (en términos argumentales y no de traslación a la pantalla) tiene poco sentido, ya que estamos ante un hecho real que, desgraciadamente, se repite más de una, y de dos, y de tres… veces al año, por lo que la información que se aporta al final no me parece innecesaria o propagandística, más bien un aporte que no creo que sea el objetivo del film (no creo, insisto, porque no me he informado al respecto). Todas las pegas cinematográficas creo que las defiendes con argumentos (que muchos no comparto, aunque sí creo que los expones en tu texto) pero al final entre tanto ataque me sale la vena reaccionaria y la necesidad de defenderla quizá porque considero que no es un film tan despreciable como refleja tu análisis. La primera mitad del metraje, todo el que sucede en la India, consigue mostrar todo el miedo, la angustia y la frustración del niño sin emplear a penas la palabra, una fuerza emotiva a base de imágenes. En la segunda parte de la cinta es donde aparecen algunos puntos más flojos (a mi parecer), que le restan calidad al resto del conjunto pero que gracias a Dev Patel (al contrario de lo que te sucede a ti),cuya interpretación termina por convencerme en su odisea personal de autodescubrimiento. Incluso los personajes de Nicole y de Rooney creo que están bien construidos justo por lo que considero contrario a lo que indicas, porque no veo un excesivo melodrama en sus interpretaciones (algo que también se me desmontó al entrar en el cine, donde iba muy condicionada por los trailers y ambas me daban una pereza terrible…), aunque a modo de gusto personal, no habría elegido a Nicole Kidman cuyo rostro me resulta un tanto inquietante después de tanta cirugía estética…
    Considero infinitamente mejor la parte de la India que toda aquella que sucede en Australia, sobre todo en lo que puesta en escena se refiere, decisiones formales que veo que en consonancia con una idealización de la infancia que bien podría ser lo que sintiera un joven Saroo al recordar su hogar. La fotografía no es un valor en sí mismo sino en función de esa puesta en escena que prima las imágenes para manifestar la difícil situación que vive ese niño perdido. Los peligros a los que se debe enfrentar y que posiblemente estén más suavizados que los que debieron ser, supongo que responden al enfoque que se adopta en este momento de la historia, el de él, que filtra esas amenazas desde su propio desconocimiento de las verdaderas atrocidades a las que podría estar expuesto…
    Puede que diste de ser una película notable, pero creo que tiene más valor que el lacrimógeno. Perdona la chapa, pero ante tanta embestida me sale alzar los escudos!

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    • Muchas gracias Cristina. Es normal que teniendo una opinión tan extrema de la película surjan opiniones contrarios. Podría decirte que, como advertí en clase, quería escribir esta crítica (la cual vi en un pase con mi blog y decidí no escribir) para ver con Jordi como podía ser un extremo detractor sin caer en malas praxis o falta de respeto. Por ello, no he querido autocensurar mi descontento con la película lo más mínimo, a modo de ejercicio. Normalmente no soy tan agresivo. Estoy muy de acuerdo contigo en que la parte de la India es muy superior. La segunda me parece bastante más indefendible en cuanto a la continua concatenación de escenas afectadas, lo del hermano adoptado oveja negra me parece tan demasiado que incluso he preferido no incidir en él en el texto. Es interesante, como dices, ese planteamiento de la observación infantil de la maldad en el mundo de la 1 parte. No obstante, no puedo olvidarme que quien de verdad observa es el director, adulto y que pase del conflicto más real del hambre, la sed, el miedo o el frío nocturno en favor de una continua presencia del secuestro (se entiende que por razones pedófilas o de tráfico de seres humanos) me pareció traicionera con las intenciones humanitarias del filme. En este sentido me parece que podría haber dotado a esta parte de mayor realidad diaria de la India, ya de por sí dramática, a exclusivamente acciones propias de mafias. De todas formas, me encanta tu comentario. Expone muy bien como esto es algo muy de impresiones y creo que tus argumentos son igual de válidos. Especialmente no sé rebatirte en lo referente a Patel, creo que ambos hemos visto lo mismo de su actuación pero a ambos nos ha resultado diferente, creo que la impresión de su actuación en cada uno ya venía condicionada por lo que pensábamos de la parte anterior de la película. Yo, al contrario que tu entré en el cine, en pase de prensa, sin tener ni idea de la película y mira como salí, nunca se sabe.

      Un saludo y gracias por comentarme.

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  2. Hola, Rafa y Cristina:

    Gracias a los dos por desarrolar este estimulante debate en los comentarios. Como no he visto la película, no puedo saber de qué posición me siento más cerca, pero lo que habéis hecho es una buena demostración práctica de cómo una misma película puede ser filtrada a través de dos miradas distintas (e incluso enfrentadas).

    Si, como dice Rafa, se planteó esta crítica como ejercicio personal para comprobar hasta qué punto podía llevar una valoración negativa sin caer en el insulto o la descalificación fácil, le diré que puede estar tranquilo: no veo nada ofensivo en el texto y creo que sostienes cada afirmación con argumentos.

    No obstante, me parece una crítica un tanto aparatosa y que no fluye lo suficientemente bien en la expresión. El modo en que explicas la abundancia de elementos melodrámaticos en la parte australiana podría haber sido más concisa, precisa y clara. Hay algún traspié: por ejemplo, hubiese sido preferible escribir “” la intención de retrato social de los más pobres” en lugar de ” la intención de retrato social a los más pobres”. Los “desde” tiene que ir siempre acompañados de un “hasta” y no como aquí: “desde el amor incondicional que se presupone a la familia al rechazo momentáneo”. Y me suena algo forzado lo de “quizás por miedo a que el auditorio decaiga de la intencionada vena épica y lacrimógena, “.

    Un abrazo,

    jordi

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    • Gracias Jordi,
      Como siempre, no puedo estar en desacuerdo con tus comentarios. Me cuesta mucho ver lo aparatoso o mal escrito en algo que yo mismo he escrito porque siempre lo entiendo bien al estar en mi cabeza ya comprendido, he de conseguir leerme más desde fuera. Es cierto que en la parte de Australia tenía un barullo de contras dejando fuera incluso a algunos porque vi que era repetitivo. Creo que eso al final se quedó de alguna forma.
      Me alegro de haber podido ser negativo educadamente. No obstante, el cierre de “un producto cinematográfico cuya valor artístico no es superior, ni menos invasivo, que el efecto lacrimógeno que posee una cebolla.” no sé si lo hubiese puesto si no hubiese querido ser, como decía, agresivo.

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