El perdido (Christophe Farnarier, España, 2016)

el-perdut-2016

Raíces ácratas

Como bien argumenta el materialismo cultural del antropólogo Marvin Harris, probablemente el ser humano empezó a perder parte de sus esencias y libertades en el momento en que, tras abrazar el sedentarismo y la revolución agraria, inició un proceso de organización social basado en la jerarquía, la ubicuidad de un trabajo que ya no redundaba en el beneficio de quien producía, la especialización de las tareas, la desigualdad en el reparto de riquezas, la explotación o el surgimiento de una élite dominante. Todo un proceso en el que lo social, lo económico y lo cultural derivaron hacia una estructuración estatal compleja donde lo propiamente humano parecía quedar encerrado en una maquinaria civilizadora, competitiva en lugar de colaborativa, propulsada hacia un destino colectivo definido por la alienación,  la precariedad y el distanciamiento de la naturaleza que nos alumbró sustituida por un laberinto urbano.

En sus primeras obras documentales, Christophe Farnarier –director de fotografía de Honor de cavalleria (Albert Serra, 2006)-  materializaba una visión que el autor sabía elevar a oda por el trabajo llevado a cabo para uno mismo. Una actividad, la del campesinado y su relación con el entorno, que, en paradójica cohabitación con el dominio neoliberal, también servía para entonar un lamento por su forzado crepúsculo. El amor y respeto hacia la trashumancia encarnada por la lúcida y entrañable figura del pastor Joan Pipa en El somni  (2008), o la dura e inquebrantable pureza laboral practicada por la campesina Carmen en La primavera (2012), eran ejemplos de cierta resistencia silenciosa, pero igualmente afanada y preciosa por escasa, contra el mundo moderno y sus más significativas carencias humanistas. Ahora, inspirándose explícitamente en el Walden de Thoreau y adentrándose por primera vez en la ficción – sin renunciar a su vocación particularmente documental y verista- de la mano de los guionistas Daniel y Pablo Remón, Farnarier se sumerge con El perdido en la reconstrucción del caso real de un hombre que, tras abandonarlo todo, decidió marcharse al monte para subsistir durante catorce años con lo que su ingenio y la naturaleza pudieran brindarle. Todo da comienzo cuando el protagonista de la película –prácticamente único elemento humano del largometraje-, encarnado por el entregado actor no profesional Adri Miserachs (quien, además, realiza auténtica y concienzudamente todas las acciones del filme, desde el despelleje de un jabalí a la construcción de una choza), frustra su propio intento de suicidio, quizá al conmoverse mediante la contemplación de un momento apacible y natural en la vida de dos caballos que beben agua. Esa visión le catapulta hacia una condensada experimentación de la evolución humana aunque en inviolable soledad. Las etapas se suceden: del frío de la intemperie a la vida en la cueva al calor de una hoguera; de la caza y recolección al cultivo y el trato con los animales; de la rapiña nómada a la construcción de una humilde cabaña; de la ausencia de estímulos culturales al abrazo de la escritura y la arquitectura. De esta forma, el perdido del título irá encontrándose y entendiéndose a sí mismo como parte integrante del paisaje, a medida que la escala de las imágenes, al principio dominada por los grandes planos generales, se va adecuando y acercando a la figura humana mientras ésta va aprendiendo a controlar su entorno. El personaje rechaza la civilización sin sumirse en la barbarie, pues su actitud socialmente distanciada nada tiene que ver con la falta de compasión hacia los demás.

Sin un solo diálogo, con algunos instantes de hechizante aliento lírico –el sexo soñado con el que se testimonia la añoranza por el cuerpo del otro-  y por medio de un tempo lento y de hermosos y sencillos planos de la naturaleza que, en su reposada esencialidad, huyen de toda intención esteticista cercana a la composición de una postal, Farnarier confecciona un homenaje al humano moderno, personificado en Miserachs, de quien no se sabrán las causas de su intención suicida pero que fácilmente podrían relacionarse con la resistencia a permanecer en el mundo post-industrial. El autor contempla a su hombre, cualquier hombre, como a un ser valiente capaz de dar un necesario y desesperado salto sin red que le llevará a las raíces de la especie, recorriendo el camino civilizador que va de la desprotección animalizada del individuo hasta su reconversión en ser cultural, aunque ajeno a los simulacros de bienestar auspiciados por cualquier Estado, y poseedor del trabajo realizado y de lo que con él obtiene. Un gesto fílmico (en cuya carga simbólica la civilización es purificada y conducida a un nuevo comienzo), sublimado a canto con el que componer una película llena de coraje, capacitada para practicar una sutil y vaporosa, pero también bella y concluyente, reinvención del cine político.

Miquel Zafra

Advertisements

2 thoughts on “El perdido (Christophe Farnarier, España, 2016)

  1. Hola, Miquel:

    Siento repetirme, pero es que creo que en este curso has cogido una velocidad de crucero y una seguridad que cada una de tus críticas me parece indiscutible. Yo fui más afín a los documentales de Farnarier que a este trabajo de ficción, que, no obstante, contiene toda la riqueza que tú vas desplegando en el texto -al tiempo que mantiene una clara coherencia con sus obras anteriores-,. Simplemente, esto me pareció más controlado, más cerrado y menos poroso, pero, sin duda, es una película de altura… aunque me cueste pensar en la posibilidad de otra película de ficción del director: casi parece que esta su única opción posible a la hora de abordar la ficción sin traicionarse.

    Un abrazo y enhorabuena por el texto,

    jordi

    Like

  2. Hola, Jordi:

    Muy agradecido e ilusionado por lo que me dices en ambos comentarios. Sí que es posible que “El perdido” sea la única ficción que realice Farnarier, aunque nunca se sabe. Yo tengo mucha curiosidad por ver que vendrá después. Estoy de acuerdo contigo en que esta última es una película menos abierta que sus trabajos documentales, aun así, creo que puede tener una amplia variedad de interpretaciones más allá de lo que comento en la crítica. A mí me falta por ver “Le premier rasta”, ¿La has visto? ¿Qué tal está?

    Un abrazo!

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s