Yo, Daniel Blake: Ciudadanos frente a usuarios

i-daniel-blake

Además de historias de superhéroes, naves espaciales y figuras de acción el cine cumple además como instrumento de denuncia de colectivos en riesgo de exclusión dando voz a las minorías de una sociedad incapaz muchas veces de asumir su propia diversidad. “Yo, Daniel Blake” da nombre y apellidos a uno de esos ciudadanos y convierte algo en apariencia sencillo en una gesta. Cuando Daniel Blake escribe su nombre con un spray en las paredes de la oficina del paro donde lleva meses envuelto en una maraña burocrática de tintes kafkianos, no solo está denunciando su situación, también reivindica su condición como ser humano y como ciudadano. Hablaba Ken Loach en una entrevista de la importancia del lenguaje: cuando conquistan el lenguaje- afirmaba refiriéndose al Gobierno británico y sus instituciones– ya nos han vencido. Ya no somos ciudadanos, somos usuarios, clientes. Loach dignifica al individuo por encima de las estadísticas que lo pretenden definir y limitar y lo hace con un discurso combativo que apela a la fibra emocional del espectador.

No es la primera vez que Ken Loach fija su atención en el aparato burocrático. En “Ladybird, Ladybird”,  estrenada en 1994, ya evidenciaba las taras de un sistema excluyente que no levanta la vista de los formularios que lo legisla. Daniel Blake, como Maggie Conlam, no es un paria o un marginado. Es un trabajador que ha hecho lo correcto toda su vida: ha pagado sus impuestos, ha ejercicio su derecho al voto, es buen vecino y ayuda a los demás. Es el aparato del estado y el progresivo desmantelamiento de las instituciones públicas las que lo dejan en riesgo de exclusión, ridiculizando su pasión por el oficio que ha desempañado toda su vida y cuestionando sus derechos como ciudadano desde un contestador automático.

A lo largo de las cinco décadas que abarca su filmografía, Ken Loach ha radiografiado la realidad social e histórica de su país, dando voz a aquellos que cómo Daniel Blake, se situaron en sus márgenes. Loach, que inició su carrera como documentalista, nunca ha abandonado las premisas del género y ese compromiso define estética y narrativamente su trabajo.  Ahora, con ochenta años recién cumplidos, Loach se despide del cine con una película a todas luces superior, compendio de toda una obra que no solo supone su testamento cinematográfico sino que es testigo y voz de su tiempo.

Advertisements

2 thoughts on “Yo, Daniel Blake: Ciudadanos frente a usuarios

  1. Hola, Franscisco:

    Desde que “Yo, Daniel Blake” ganase la Palma de Oro en el pasado fstival de Cannes, esta película de Ken Loach (y su trayectoria en general) se han convertido esta temporada en un particular campo de batalla crítico. Mientras algunos sectores de la crítica sancionaban las manipulaciones sentimentales de su trabajo y los trazos melodramáticos de esta película en particular, “Yo, Daniel Blake” ha figurado en las listas de lo Mejor del Año de buena parte de la crítica internacional.

    No hay nada que me resulte más incómodo y perturbador en el mundo de la crítica que el hecho de que algunas películas parexcan venir, por así decirlo, con “la crítica hecha”, partiendo únicamente de la inercia y del prejuicio. Nunca he sido yo demasido loachófilo, pero tampoco me aportan nada las críticas que insisten en que el cine de Loach luce un compromiso político condescendiente y paternalista. Prefiero a los críticos que me invitan a pensar el cine de Loach de otra manera, como tú haces aquí, destacando detalles relevantes y posicionándote sin tópicos ni fórnulas claramente a favor de este trabajo.

    Celebro que tanto tú como Andrés, un alumno del grupo de los martes, hayáis rto con ese automatismo crítico. Tu crítico es concreto, claro y, lo más importante, tiene entidad como discurso: la reflexión que articulas en el primer párrafo, muy bien complementada por las palabras del propio Loach en torno al lenguaje, es estupenda e iluminadora.

    También me parece significtaivo y esclarecedor el ´vínculo que propones entre esta película y “Ladybird, Ladybird”: en una carrera tan amplia como la de Loach es bueno establecer estos vínculos de parentesco para que el espectador pueda situarse.

    No sabía que Loach hubiese anunciado su retirada: me entero de ello en el párrafo que cierra tu crítica. Lo único que discutiría en tu crítica es el usod el sustantivo “epitafio”: ¿no hubiese sido mejor -o menos violento- testamento? A fin de cuentas, que se haya retirado no significa que lo hayamos enterrado, ¿no?

    Un abrazo y enhorabuena por este texto,

    jordi

    Like

  2. Gracias Jordi por los comentarios.
    He cambiado el térmito ‘epitafio’ por ‘testamento’, aunque espero que el bueno de Ken Loach se piense dos veces lo de su retiro.
    Saludos!

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s