La tortuga roja

La gran belleza

Hay un artista ruso, y no es el único, que se dedica a tallar miniaturas en la punta de un lápiz. Parece mentira el grado de detalle en algo tan pequeño, lo delicado y frágil que resulta, pero todo el tiempo y la atención dedicados a algo tan aparentemente fútil, viendo el resultado, compensa.

Con el mismo arranque que Kubo y las dos cuerdas mágicas, un mar embravecido contra el que lucha su protagonista, La tortuga roja es una filigrana de animación tradicional a años luz del colorido, el ritmo enloquecido y la sobrecarga de diálogos de otros títulos animados. Aquí la palabra no es necesaria, la banda sonora es sutil y sus imágenes se deslizan por la pantalla con la suavidad del agua del mar en la orilla.

Como si su autor hubiera utilizado uno de esos lapiceros que ya llevan tallado en el grafito la fineza, la elegancia y la pulcritud.

red-turtle

Michael Dudok de Witt responde con creces a la confianza que desde el estudio Ghibli pusieron en él cuando le pidieron permiso para distribuir su cortometraje, Father and daughter, y le ofrecieron producir su primer largo. Se cuenta en éste la historia fuera del tiempo, entre lo real y lo onírico, lo tangible y la magia, de un nuevo Robinson Crusoe a quien un singular encuentro con una tortuga cambiará su forma de vida y de enfrentar su soledad.

Si es sencillo el núcleo de la historia, igualmente limpio, a medio camino entre Ghibli y Hergé, es el trazo que de Witt emplea para contarla aunque no deba en ningún caso confundirse la simplicidad con el descuido. La desnudez del relato no impide que la historia contada en La tortuga roja sea compleja y rica en interpretaciones, y la del dibujo que abunden los momentos de enorme belleza: las sendas que abren los pasos en la hierba, la línea del horizonte en una botella, una mano que se zafa de la protección de otra para protegerla a su vez, un baile crepuscular al compás de las olas… y cada espectador sensible a su hechizo tendrá otros tantos.

Desgranar viñeta a viñeta (perdón, plano a plano) la construcción de La tortuga roja es un placer sólo comparable a descubrirla.

 

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3 thoughts on “La tortuga roja

  1. Hola, Ana:

    Este Curso de Crítica lleva casi 8 años de recorrido y no recuerdo haber hecho nunca lo que voy a hacer con tu crítica de “La tortuga roja”: nada. Mi papel aquí -más en este blog que en la propia aula- es siempre necesariamente antipático: soy el que tiene que buscarle tres pies al gato, detectar puntos débiles en vuestros textos y ofreceros propuestas para mejorarlos y depurarlos… Pues bien, creo que comentar cualquier cosa de tu texto, que parece escrito con uno de esos lápices de los que hablas al principio, sería mancillarlo, casi como manchar de aceite un fotograma de la propia película. Y el símil texto/película no es gratuito: como hizo Cabrera Infante con “Vértigo” y con “El beso mortal”, creo que te has mimetizado con “La tortuga roja” y has logrado un análisis que es tan preciso, minucioso, delicado y sutil como la propia película. No podías hacer más con menos.

    Enhorabuena.

    Un abrazo,

    jordi

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    • Hola otra vez, Ana:
      Me sumo a las alabanzas de Jordi. La tortuga roja es realmente una obra única, humilde y bellísima. Tanto su depuración estética como la mágica alegoría de sus contenidos me conmueven profundamente. Mencionas la fineza, la elegancia y la pulcritud de la película, tres adjetivos que, de la misma manera, podrían definir tu estilo de escritura. Es un auténtico placer leer cualquiera de tus textos, siempre tan llenos de ingenio, de metáforas pertinentes, de precisión descriptiva, de sensibilidad y de una envidiable y distinguida prosa minimalista muy dotada para la síntesis y el análisis que evita los lugares comunes rechazando dar por sentado ningún tipo de idea preconcebida.
      Gracias por tus críticas, nos vemos mañana.

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      • Madre mía y yo qué os digo ahora…

        Gracias no es suficiente: a ver cómo se agradece que te den un masajito directo en el corazón.

        …Naturalmente la imagen no es la de Mola Ram en “Indiana Jones y el templo maldito” y por favor, disculpadme, cuando me abrumo me escondo en la ironía.

        Nos vemos esta tarde. Gracias mil.

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