¡Canta! El “poder” de la música

Allá por el 2007 llegó desde Sundance una pequeña gran película de esas que se quedan en el recuerdo de quienes la han visto. Una historia de amistad infantil en los ochenta que podía parecer mil veces contada pero resultaba ser diferente, especial y divertida. El hijo de Rambow se inspiraba en Acorralado tanto como en Cuenta Conmigo y su director, Garth Jennings, venía de atreverse dos años antes con la adaptación de un manual de culto, La guía del autoestopista galáctico,  sin fastidiarla.

Añadiendo a esto una nominación a los Grammy por dirigir un vídeo de los poco convencionales  Radiohead, cabía pensar en que la incursión de este director en el cine animado, antes de verla, tendría al menos la singularidad como aliada.

Después de verla lo que cabe es reflexionar sobre esa singularidad.

El koala Buster Moon, dueño de un teatro, intenta evitar la ruina convocando un concurso estilo “La Voz” al que se presenten cantantes anónimos que tengan ritmo hasta en el latido cardíaco. Si la música era la coartada para que el cine hiciera el resto, el  resultado contraría la premisa de partida.

Resultado de imagen de ¡canta pelicula

Lo que hace Garth Jennings, eso sí,  es reservarse la criatura más original. En el mejor personaje escrito para un camaleón desde Rango, y aun perdiendo en la comparación, la señora Crawly con su ojo de cristal y su leve Parkinson, hace entrañablemente cómica la torpeza que dan los años y atesora lo que de sí podía haber dado la película. Ella y Gunter, el cerdo alemán hiperactivo, rompen el encorsetamiento del resto de figuras recortadas contra fondos impersonales y destacan entre la uniformidad que envuelve historia y personajes: todos diferentes pero todos extrañamente iguales. Extrañeza tanto más justificada cuando la publicidad de ¡Canta! presume de tener los mismos creadores de Gru, mi villano favorito, que trajo al mundo de la animación la más amplia galería de personajes canijos, amarillos, todos iguales y sin embargo, todos diferentes.

Lo que haya podido pasar para que la combinación de director y estudio no esté a la altura de sus individualidades se escapa a quien esto escribe. ¡Canta! resulta ser  colorida y vistosa pero acaba por entretener solo a ratos. La música se apodera del metraje y el exceso de canciones más que paliar agrava el hecho de que poco más hay que rascar. No obstante su poder hace de las suyas en ciertos momentos , a saber: la construcción del teatro después de la, todo hay que decirlo, vistosa secuencia de su destrucción es más significativa si se escucha Under Pressure (David Bowie); el susto de despertarse es más gracioso si es a ritmo de Wake me up before you go go (George Michael); la turbación al oír cantar a Meena no viene de la expresividad de su gesto, sino de las notas de Hallellujah (Leonard Cohen)

Convertida en involuntario homenaje a la masacre que 2016 ha hecho en el mundo de la música, ¡Canta! rehace su valor pasando de ser película de animación a singular  vídeo de larga duración en el que cada quien encuentra su momento para lanzar gorgoritos, pero no es probable que fuera la intención de Garth Jennings que de su película,  a menos que venga con karaoke, antes que comprarse el blu ray sea más apetecible hacerse con la banda sonora.

Advertisements

3 thoughts on “¡Canta! El “poder” de la música

  1. Esta película casi cae en navidad con los sobrinos, pero al final se decantaron por “Vaiana”, aunque lamentablemente al pequeño le dio miedo y tuvimos que salirnos, así que mi cuota de pelis de animación de vacaciones acabó en blanco… así que si acaso, como bien dices, me compre la banda sonora! Como siempre tu conocimiento sobre animación es tan grande que es un placer leerte.
    Besos,
    Pilar

    Like

    • ¡Hola Pilar!
      Muchas gracias por tus comentarios y tu bienvenida. Más contenta estoy yo de haber vuelto 🙂

      ¡Canta! no daría miedo a tus sobrinos, es muy alegre. A mi me gustó más Vaiana pero entiendo que haya cosas que asusten. En cuanto a lo de tener gran conocimiento sobre animación… no por Dios, jaja… intento aplicar lo que he aprendido con Jordi y luego es cuestión de haber visto muchas películas, de entusiasmarme o no con ellas y buscarle las vueltas a los motivos 😉

      Besos.
      Ana.

      Like

  2. Hola, Ana:

    ¿Inauguraste el año en el blog con este texto? Tengo la sensación de estar comentando una Maratón Ana Álvarez. Y también tengo la sensación de estar haciendo referencia constante a episodios de temporadas anteriores de una serie que podría llamarse Curso de Crítica, porque no puedo evitar aludir a debates y cuestiones de ediciones anteriores del curso. En esta ocasión, todavía no hemos llegado a las clases sobre animación que forman, en los últimos años, parte del curso: escribir sobre animación no es fácil, porque, si bien una película nunca es sólo su argumento, en el caso del cine de animación podríamos decir que la película es, ante todo, su trazo, su movimiento y su forma. Por eso me suelen irritar tanto los textos profesionales que valoran el cine de animación únicamente en términos argumentales. Aquí no es el caso, aunque esta película da bastante poca chicha para trasladar el lenguaje de la animación a la expresión verbal del texto crítico: no obstante, el símil que haces entre las diferenciadas identidades de los Minions y la homogeneidad de los variopimtos personajes de “Canta” aborda el problema estético esencial de la película que pasa, como apuntas, por su insuficiente singularidad.

    Logras contextualizar muy bien a Garth Jennings, si bien no me gusta lo formulario que te ha quedado eso de “una pequeña gran película de esas que se quedan en el recuerdo de quienes la han visto”. Sabes que tengo que señalar estas cosas. Por otro lado, “Son of Rambow” no sólo cuenta con los referentes que explicitas: creo, si no me equivoco, que en ella también hay algo de autobiográfico y es, asimismo, muy importante la referencia a un programa televisivo -no sé si de Granada o BBC- que allá por los 80 alentó la creatividad amateur adolescente.

    En el segundo párrafo quitaría eso de “antes de verla”, proque la frase se entiende igual sin ese inciso que perturba un poco la lectura. Entiendo que querías hacer una correspondencia con el posterior “después de verla”, pero quizá había otra forma posible de hacerlo.

    Un abrazo,

    jordi

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s