AMBIENTE BÁRBARO

El ciudadano ilustre, Gastón Duprat y Mariano Cohn

Argentina y España, 2016

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Si conceder el premio Nobel de Literatura a un escritor en activo es convertirlo en una autoridad estéril con estatua  ─según el discurso del escritor agraciado durante la misma ceremonia de entrega─, verle retornar luego al lugar primario y rudo  que ha inspirado su obra es la piedra de toque  que autentifica las  difíciles pruebas por las que pasará el protagonista de este filme, Daniel Mantovani (Óscar Martínez), un novelista que parece estar en una encrucijada vital o creativa, por la manera en la que inicialmente se nos presenta en la intimidad: contemplando  un ave rosada que  flota moribunda en el agua de un estanque.

Mantovani llega a su pueblo natal en Argentina, Salas, para ser convertido en Ciudadano Ilustre, tras aplazar todos sus compromisos. Pronto quien lleva décadas en su cómoda burbuja europea se prestará  a  ser arrastrado por la  barbarie, predispuesto por su posible culpabilidad tras tantos años de ausencia y por su buena voluntad. Se irá enfrentando física y discursivamente a diferentes fantasmas, en una especie de yincana de humor ácido con imprevisibles personajes mostrencos  ─ya el primer habitante de Salas que se encuentra le pone frente a algunos usos agrestes para sus libros─. Entre ellos  apenas dos, su antigua novia y el recepcionista del  hotel, aportan algo de paz.

Mantovani va viéndose poco a poco perturbado por la influencia de ese espacio argentino rural, el de los gauchos y la devoción por el asado. El dúo director de la película, Gastón Duprat y Mariano Cohn, con amplia trayectoria en la televisión argentina como productores y guionistas, tras El hombre de al lado (2010), en la que dos vecinos que comparten pared se enfrentan, ha presentado recientemente su última propuesta, Todo sobre el asado, una inmersión en el mito de la carne argentina que de alguna manera ya está sugerida en algunas escenas de El ciudadano ilustre.

Con estructura circular y  en capítulos que delimitan la historia como si de una novela se tratase, El ciudadano ilustre  parte de la comedia para ir  transformándose poco a poco en un thriller que provoca cierta reflexión sobre el  papel subversivo de la literatura  (y del arte en general) en la sociedad, además de procurar mostrar las estrechas y complejas relaciones entre realidad y ficción. El inolvidable Salas  con sus habitantes es a la vez espacio narrativo para la ficción y realidad vívida y vivida para Mantovani. Testimonio de ello es la estatua (paródica, pues no se le llega a parecer del todo) que él  mismo inauguró.

Estela Salazar

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3 thoughts on “AMBIENTE BÁRBARO

  1. Hola, Estela:

    Como bien sabes, el simple hecho de que subas una crítica al blog es motivo suficiente para descorchar una botella de champán y dar botes de alegría. Has escrito poco a lo largo de todos estos años, pero lo que has escrito siempre ha estado muy bien enfocado y articulado. Confío en que este texto marque un punto de inflexión y te haga ser más constante, porque tienes madera para esto y no podemos permitirnos el lujo de dejar pasar una mirada crítica como la tuya.

    Aunque parezca justamente lo contrario, “El ciudadano ilustre” es una película bastante poco agradecida para elaborar una crítica sobre ella: no tienes rasgos llamativos en su estilo visual y todo su discurso está bastante verbalizado. Por tanto, es una de esas películas que colocan al crítico ante el riesgo de ser redundante, de limitarse a repetir lo que la película ya cuenta de manera explícita. Por fortuna, no es tu caso, porque has hecho una interesante lectura de “El ciudadano ilustre” a partir de uno de sus muchos temas, como es el de las delicadas relaciones entre realidad y ficción.

    Te fijas en detalles reveladores y significativos: la estructura capitular, la imagen simbólica del flamenco (creo recordar que el ave rosada a la que te refieres es un flamenco), el sentimiento de culpa del personaje, la mirada urbana sobre las costumbres rurales, la importancia del pueblo de Salas como algo más que un funcional escenario para la historia…

    Echo de menos que no hayas entrado más a fondo en la caracterización del personaje principal, al que habría sido muy fácil convertir en caricatura del intelectual arrogante y que la película revela como un ser contradictorio y complejo, a veces objeto para la empatía, otras veces figura inteligentemente cuestionada e incluso satirizada. También me fascinó la figura de ese amigo de juventud, con ese contraste entre el físico bruto y esa sonrisa perpetua que, a medida que avanza la trama, se convierte en una sonrisa inquietante y hasta monstruosa.

    Tanto en “El hombre de al lado” como en “El ciudadano ilustre” Duprat y Cohn se apropian de obras artísticas ajenas que siempre acaban acreditando en el rol de créditos finales: aquí la sucesión de imágenes “terroríficas” con los parroquianos de Salas armados y amenazantes procede de una serie fotográfica y supone una pequeña efusión de exceso estilístico en el conjunto que quizá podría haberse mencionado en la crítica. Otro dato relevante es que para los textos literarios de Mantivani se haya recurrido a la colaboración de un escritor argentino como Marcelo Cohen. El gesto de echar mano de talentos ajenos e integrarlos en su discurso personal me parece una característica sumamente interesante de este tándem de autores.

    Abres la crítica cin una frase-párrafo: si bien has sabido construirla y no hay nada gramatical que reprocharle, no es la mejor opción. En mi opinión, no habría ido mal convertirla en dos frases: dedicar, por ejemplo, una frase aparte al tema del ave rosada para rematar el párrafo.

    También me parece excesivo que hables de “barbarie”: los habitantes de Salas son de campo, pero no son “bárbaros”.

    Enhorabuena por la crítica, pero sigue. A tu ritmo, pero sigue,

    un abrazo,

    jordi

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    • Muchas gracias, Jordi, por tus ánimos. Estoy de acuerdo en todo lo que me dices con respecto al texto. Me faltó un poco de investigación y también me costó organizar todos los temas que aparecen en la película de manera coherente.
      La elección del adjetivo “bárbaro” me vino por la polisemia del término en Argentina sobre todo… me dejé llevar.
      Y lo del ave rosada… no me atrevía a identificarlo como flamenco, por si metía la pata, a pesar de que fue la primera opción que supuse, al recordar el título de la película de Waters.

      Te reitero mi agradecimiento.
      Un abrazo,

      Estela

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  2. Querida Estela: me encanta tu texto, siempre me gusta mucho leerte!!! Las referencias a la ex-novia y al recepcionista como los únicos personajes que le aportan paz; o la “estructura capitular”, o la descripción del pueblo están muy bien indicadas. Es muy fácil empatizar con el personaje de Mantivani, pese a que al mismo tiempo empezó molestándonos su arrogancia. En definitiva, una película que parece nos gustó mucho a todos, ¿tendrá algo que ver -además por supuesto de su calidad- con que nosotros también escribimos? Gracias por tu crítica.
    Besos,
    Pilar

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