Paterson (Jim Jarmusch, EEUU, 2016)

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La excepcional delicadeza de lo ordinario

Una infrecuente, profunda y humilde belleza atraviesa el nuevo y valiosísimo trabajo de Jim Jarmusch. Paterson, que toma su título del nombre del personaje protagonista (Adam Driver) y de la ciudad del estado de Nueva Jersey en  la que reside, ofrece la minuciosa exposición del día a día a lo largo de una semana en la vida de un conductor de autobuses, dedicado a plasmar en papel, durante los ratos libres, su visión poética del mundo. De un lunes cualquiera al siguiente, la película utiliza como estrategia narrativa una repetición puntuada por sustanciales variaciones que le dan a cada jornada un aroma especial.

La estancia de Paterson en la tierra podría ser la de cualquier otro: despabilarse sin ayuda del despertador abrazado a la pareja, desayunar los mismos cereales con leche cada mañana, conducir por las calles de esa urbe que fue cuna de la industrialización del país, escuchar con deleite los diálogos mantenidos por los pasajeros acerca de conquistas amorosas auto-negadas o sobre suspiros juveniles, nada despolitizados, entonados por unos ecos anarquistas que resuenan lejanos en el tiempo; sentarse a escribir frente a las Grandes Cataratas del río Passaic, volver a casa, besar a la mujer amada, pasear al perro y tomar unas cervezas en el bar del barrio con los entrañables parroquianos habituales. Para el protagonista, la existencia es como una caricia, rutinaria, plácida y estimulante, porque no necesita más que abrazar con lacónica vitalidad lo que la vida le ofrece. El conductor, poeta de lo concreto sin ninguna pretensión narcisista o económica de ver su obra publicada, encuentra su plectro en lo cotidiano, allí donde una mirada cansada y viciada se muestra incapaz de percibir más allá de la epidermis de los elementos.

La Escuela de Nueva York fundada por, entre otros, Frank O´Hara –de quien se toma la máxima de escribir como si lo redactado fuera una nota para otra persona- parece tutelar el estilo practicado por el personaje, cuyo verdadero responsable es el también integrante de dicha escuela, Ron Padgett. O´Hara, como Padgett/Paterson, bebe de los versos construidos por William Carlos Williams, médico y escritor afincado en Rutherford (lugar muy cercano a la ciudad del film), orífice de una poesía de métrica libre, dedicada por completo a la plasmación de la hermosura presente en actos u objetos ordinarios, y autor a su vez del largo poema épico también titulado Paterson (1946), que el Paterson fílmico tiene como libro de cabecera.

Desarticulando la trama de conflictos y evolución dramática, la purificada caligrafía de Jarmusch parece transcribir el proceso creativo del protagonista, negándose a subrayar o a forzar lo poético por medio de su puesta en escena, pero haciéndolo emerger a través de una luminosa depuración formal que acompaña una narración minimalista, suave y cristalina, donde se abraza con amor la rutina humana hasta invocar los hechizos del lirismo. Sirva de ejemplo la manera con la que el realizador y guionista retrata a la pareja principal, acercándose a ella con el afecto que siente hacia unos seres humanos incapaces de emitir una mala palabra contra el otro, siempre animosos, conmovedores, cariñoso y tiernos; o ese encuentro solemne y cómplice con el poeta japonés encarnado por Masatoshi Nagase, el amante de Presley de la primera historia de Mystery Train (1989). Jarmusch, fiel a sus constantes, tampoco renuncia a los habituales cameos melómanos que pueblan su filmografía, en este caso la aparición del rapero Method Man.

Paradójicamente, siendo una obra que otorga tanta importancia a la palabra, resulta  difícil acercarse a ella por medio de ésta, pues es tan profunda en la sencillez de su forma (esos planos cenitales que abren cada jornada en el lecho de los amantes), tan esencial en sus elecciones narrativas (el encuentro con la niña poeta, o el, por decirlo de alguna manera, clímax final causado por el perro), y es tal la emotiva y temblorosa conmoción que suscita en el organismo, que poco se puede decir comparable a lo transmitido por las imágenes. Paterson consigue contagiar, a los corazones que la contemplan, la misma armónica sensación trascendental de la que goza el personaje interpretado por Driver, para quien la vida es un placer dichoso cuya belleza empapa cada rincón de la rutina, tan a menudo entendida como asesina grisácea de los impulsos vitales, pero aquí comprendida como coyuntura para construir una mirada intransferible y candorosa, incapaz de renunciar al refulgente esplendor incrustado en el interior de todas las cosas.

Miquel Zafra

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7 thoughts on “Paterson (Jim Jarmusch, EEUU, 2016)

  1. Hola, Miquel:

    Cuando, en los comentarios que subo al blog, insisto en la idea de que es importantísimo que una crítica sea capaz de “hacer ver” la película -es decir, no sólo contarla, sino desvelarla, analizarla, transmitirla- me refiero a un modelo de texto del que tu crítica de “Paterson” podría ser un magnífico ejemplo. No he visto “Paterson” -tengo muchas ganas de verla-, pero tu crítica me la hace ver: es importante subrayar el matiz. Lo que haces no es contar la película -no reducirla a su relato- sino elaborar una lectura de la misma develando intenciones y recursos expresivos: no frustras la experiencia de un futuro espectador, sino que la fortaleces. Estoy seguro que si vuelvo a tu texto después de haberla visto aún me parecerá mejor.

    Sólo señalaría como opciones léxicas quizá algo excesivas lo de “orífice” y lo de “plectro”: igual Paterson y Jarmusch también podría acusarte de barroco si he entendido bien la estética y la filosofía de vida que transmite la película.

    Me parece muy valiosa y clara la información que aportas sobre la Escuela de Nueva York, aspecto que incide sobre otro elemento de la labor crítica que considero muy importante: es esencial que la cultura del crítico no sea tan sólo cinéfila.

    Me ha chocado la presencia de esta coma en un texto por lo demás impecable: “Sirva de ejemplo, la manera”.

    Un abrazo,

    jordi

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  2. Hola, Jordi:
    Muchas gracias de nuevo por tus apreciaciones. Efectivamente, esa coma no pinta nada ahí, y las palabras que mencionas, ciertamente algo rebuscadas, contradicen la sencillez expresiva del film de Jarmusch. Espero que cuando veas la película te guste tanto como a mí.
    Un abrazo.

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  3. Miquel, de nuevo estupenda crítica, tienes una prosa que transmite mucha belleza y mucha información, y yo sí he visto la película, y como dice muy bien Jordi, la “haces ver” de maravilla. Me encanta especialmente el último párrafo. Enhorabuena y muchas gracias por tu texto.
    Un abrazo,
    Pilar

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    • Mil gracias a ti por tu comentario, Pilar. Me alegra mucho lo que dices y haber podido “hacer ver” la película con un mínimo de justicia.
      Un abrazo.

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  4. Hola Miquel! Hola a todos!

    Sé que llego tarde, pero Paterson se ha convertido en una de esas películas que vuelven una y otra vez a la cabeza, sobre todo en momentos en los que uno necesita tomar distancia de las cosas, relativizar, y mirar el mundo de otra manera.

    Lo primero, enhorabuena por la crítica! No es fácil de afrontar, a mí me hubiera temblado el pulso. Estoy de acuerdo con Pilar, tu prosa transmite la belleza y la ligereza con la que Paterson cuenta algo tan complejo y a la vez tan importante.

    Le comentaba a un amigo el otro día, quizá con ánimo provocador, que Paterson era extremadamente radical en su discurso, e irremediablemente revolucionaria. Dado que atiende a las cosas aparentemente pequeñas, irrelevantes dentro de esta perversa configuración ideológica de prioridades que impera. Cómo hace virtud de la vida rutinaria, cómo saca poesía de ello, de las horas muertas, de una manera provechosa de afrontar un trabajo que puede esconder secretos… Cómo cuenta una relación sana, llena de amor sin pretextos… Y como dices, sin rodeos, sin conflictos dramáticos.

    Mi amigo me replicaba que para ser esa gran película reflejo de una sociedad sana que le trataba de vender, le faltaba el papel de la colectivización. De hacer todas esas cosas menos en solitario y más hacia un horizonte colectivo.

    Qué os parece en este sentido?

    Abrazos!!

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    • Hola, Edu:
      Mil gracias por tus palabras! Desde luego, es un debate interesantísimo el que propones. Para mí, la actitud de Paterson con respecto a la vida supone un ejemplo tranquilo y sin grandes aspavientos de resistencia silenciosa pero activa ante la alienación. Y lo veo como una resistencia ajena a dogmatismos ideológicos, impositivos o colectivos. Es, simplemente, una filosofía vital humanista y lírica, que antepone a los individuos y su libertad de percepción para gozar de la belleza de la existencia a cualquier tipo de imperativo colectivo. En la película, la revolución está en lo empático e intransferible de una mirada, la de Paterson, que, por necesidad, ha de ser particular e individual. Y de individuos se compone lo colectivo, pero no a través de la homogeneización de sus ideas sino de la variedad de formas para abrazar la bondad y la belleza de lo humano y de lo que le rodea. La película, además, se vuelca en otras miradas prístinas y apasionadas, como la del escritor japonés, la niña poeta o, sin ir más lejos, la de Laura, la mujer del Paterson. Tampoco creo que este nuevo trabajo de Jarmusch sea el reflejo de una sociedad sana; más bien me parece el reflejo de unos personajes cuyas miradas sí resultan sanas por heterodoxas.
      Por otro lado, me gustó mucho tu crítica de “Animales nocturnos”, por como abordas y reflexionas sobre su doble naturaleza de mecanismo narrativo cerebral con una forma visual atmosférica y sensorial. Esa combinación hizo que me hipnotizara desde el principio hasta el final. Yo seguiré muy de cerca a Tom Ford, de quien ya me había gustado bastante “Un hombre soltero”.
      Un abrazo!

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      • Completamente de acuerdo, Miquel.
        Realmente con “radical” y “revolucionario” trataba precisamente de descargarle de sentido a esos dogmatismos ideológicos, para otorgárselo más a ese gesto individual de percepción libre y heterodoxa. Sin eso será imposible nada, estaremos perdidos, pero no conviene darlo por hecho, hay que contarlo. Por eso, de alguna manera trataba de ser provocador, porque hoy en día no hay nada más revolucionario que caminar sin rumbo fijo o sentarse en un banco (si queda alguno).

        Gracias por tus palabras sobre Animales! La verdad es que lleva dos pelis súper interesantes, a ver qué nos trae!

        Abrazos!!

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