American Honey (2016) – Andrea Arnold

american-honey-2

Película y personaje a la deriva

La juventud americana ha sufrido innumerables retratos cinematográficos. Especialmente, de cara al nuevo siglo, numerosos cineastas comenzaron a mirar hacia una juventud descarnada y destruida, asocial y salvaje. Lo más interesante de la mayoría de estos largometrajes era la mirada, que lejos de juzgar a sus protagonistas, los comprendía o al menos lo intentaba. Desde Larry Clark (Kids, 1995) a Harmony Korine (Spring Breakers, 2012), pasando por Gus Van Sant (Paranoid Park, 2007), Kevin Smith (¿Hacemos una porno?, 2008), Richard Linklater (Boyhood, 2014), Todd Solondz (Bienvenidos a la casa de muñecas, 1995), Kimberley Price (Boys don’t cry, 1999), Richard Kelly (Donnie Darko, 2001), Vincent Gallo (Buffalo’66) o Hal Hartley (Trust, 1990) han intentado posicionar su mirada de forma amplia y compleja entorno a la adolescencia, una edad que se caracteriza por no entenderse a uno mismo, a nada ni a nadie. La cineasta británica Andrea Arnold opta por un formato tan clásico del país de barras y estrellas como la road movie para trasladar de territorio un retrato de iniciación  hacia la vida adulta que ya abordó con la británica Fish Tank (2009).

hero_american-honey-tiff-2016

American Honey, merecedora del Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes, cuenta la historia de Star (interpretada con realismo y naturalidad por la debutante Sasha Lane), una chica atrapada en una familia rota. Cuando conoce a Jake (un histriónico y algo egocéntrico en su actuación Shia LeBeouf) se embarcará en una furgoneta llena de jóvenes similares para trabajar como vendedora de suscripciones de revistas a domicilio por todo el país. Un curioso empleo real de la juventud estadounidense del que Arnold se enteró mediante un artículo del New York Times en 2007. El trabajo itinerante como forma de vida convierte el ambiente del grupo en algo similar a una secta, dirigida por la jefa del grupo, Krystal (Riley Keough). Las exigencias económicas y de trabajo, así como la vida itinerante y el ambiente liberador, transforman la vida de esta decena de jóvenes en un submundo, sin reglas externas aparentes, donde la ilusión de libertad, por medio de la violencia, el sexo, las drogas y el engaño, se hace palpable.

rs-245871-american-honey00

Quizás lo más destacable de American Honey sea su coherencia formal en cuanto a la relación de esta con la trama. Relatada con una deriva evidente, la película recorre la historia de Star durante poco menos de tres horas de forma episódica e irregular, creando la citada sensación de camino indefinible, donde no existe principio ni final. Así, las fiestas, las borracheras, los clientes, las ventas, las broncas, peleas y canciones, sobre todo las canciones (tan incorrectas en sus letras como machaconas en su ritmo), articulan el alma, el día a día sin destino, de la vida de Star y sus compañeros. Grabada de forma ágil, usualmente a cámara en mano y abiertamente digital, la soleada fotografía de American honey se esfuerza, también, dentro de su condición de road movie, en reflejar diversos estratos de esa nación inabarcable, popularmente llamada, norteamérica. Además de los múltiples acentos que se pueden escuchar entre los protagonistas, por la película desfilan desde los barrios más ricos (tan llenos de temerosos cristianos como de cowboys contemporáneos) a los más pobres y desolados por el crack; de grandes metrópolis a los áridos campos petrolíferos. En definitiva, American honey puede desconcertar a cualquier espectador en busca de una dirección, de una línea dramática bien conducida. La obra de Andrea Arnold da bandazos y se repite en un bucle con escasos cambios durante sus 162 minutos. Es entonces cuando nace la coherencia y la belleza del retrato de Star y de los que quieren o no tienen más remedio de vivir como ella; mediante este recorrido a la deriva de un relato y de un personaje que, como más tarde o más temprano aprendemos todos, nunca encuentra ni encontrará lo que sea que está buscando.

Por Rafael S. Casademont

Advertisements

2 thoughts on “American Honey (2016) – Andrea Arnold

  1. Hola, Rafael:

    Me alegra que le hayas dedicado una crítica tan completa a esta película que, como ya comentamos, fue muy subestimada por la crítica españoal destacada en cannes y, también. condenada por su propia distribuidora española. En el último párrafo, tu discurso llega a formular sus ideas más interesantes: asociando la deriva de los personajes con las opciones narrativas y formales de la película. No obstante, al leerte en esta ocasión, detecto algunos deslices en la expresión que me llevana pebsar que ese estado de deriva ha acabado influyendo también en la materialización final del texto. Has hecho un texto que tiene una muy buena crítica en su interior, pero hay que liberarla, a través de una reescritura que se libere de esos desaliños que van condicionando tu argumentación.

    De entrada, decir que la juventud americana “ha sufrido” retratos no creo que estuviera en tus intenciones: ¿en serio, sufrir es el verbo adecuado aquí? También queda rarísimo lo de “de cara al nuevo siglo” aplicado a un listado de referentes que abarca más de veinte años y que se prolonga más allá de una década entrado ya, precisamente, ese nuevo siglo. Entiendo lo qud quieres decir, pero la cuestión no es que yo te entienda, sino que esté bien dicho. Más adelante, tienes que tener en cuenta que la preposición “desde” tiene que combinar siempre con la preposición “hasta” y no con “a”: de ahí que la larga frase que empieza con “desde” no se sostenga.

    Decir que una actriz interpreta “con realismo y naturalidad ” es decir poco: mejor ilustrar la interpretación a través de un detalle revelador que liquidarla con una expresión formularia tan general. Deberías haber prescindido de “en cuanto a la relación de esta con la trama.”, porque “coherencia formal” ya presupone eso y así hubiese evitado una frase sobrecargada.

    También queda raro lo de “Relatada con una deriva evidente”.

    La (muy) buena crítica está ahí, en tu texto: no hay que buscarla más lejos. Simplemente, hay que liberarla. Y limpiarla.

    un abrazo,

    jordi

    Like

    • Muchas gracias por tus comentarios Jordi. Es muy cierto que tengo problemas con encontrar la expresión precisa y lo peor es que no consigo ver los errores en mis propias revisiones. A veces le pido a alguien que lo lea pero nunca llegan más lejos del está bien. Estoy de acuerdo con todo lo que me dices. Tomo especial nota de tu corrección sobre la actriz, intento evitar liquidar mi crítica interpretativa en una única frase pero he acabado haciendo algo similar por evitar lo de Mayúscula o gran interpretación. Un abrazo y perdón por la tardanza. Tenía muchas cosas en cola.

      Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s