EL HIJO

Miguel llama a una puerta que, pese a su empeño, permanece cerrada. Este gesto se repite una y otra vez, puerta tras puerta. Miguel está solo. Tiene catorce años, aunque se ve cartel_lamadre_web1obligado a comportarse como si tuviera muchos más.

En La madre acompañamos a Miguel, mirando únicamente a través de sus ojos y compartiendo las muchas ausencias de su vida. Ausencia de madre –irónicamente, pese al título; un padre asimismo desaparecido; falta de estructuras sociales y educativas competentes; carencia de afectos, explicaciones y sentimientos; ausencia de comida, de ocio, de libertad.

Alberto Morais plantea en La madre, con su cámara a cuestas, el dilema del desamparo de Miguel, que no quiere volver al centro de menores pero que tampoco tiene una familia que se ocupe de él. Más que de adolescente, Miguel ejerce de padre: se ve obligado a trabajar para poder comer, cuida de su madre, tiene que tomar numerosas decisiones y se ve privado de toda serie de libertades y derechos a costa de poder sobrevivir. Su vida queda reducida a una perenne búsqueda y un vacío constante, alienado por efecto de las estructuras sociales contemporáneas.

El resto de personajes, al igual que los espectadores, observan expectantes la situación de Miguel, pero no realizan una intervención significativa. Lo inverosímil, por otro lado, sería que alguno de ellos se hiciera cargo de él. Y es que en el fondo es Miguel quien, con gran valentía, decide enfrentarse y asumir su transición a la madurez.

Alberto Morais cierra así una trilogía sobre el abandono que empezó con Las olas (2011), continuó con Los chicos del puerto (2013) y termina con La madre (2016). Presenta en estos trabajos un panorama de la situación de los más desfavorecidos en las sociedades contemporáneas con una visión respetuosa e imparcial. Este espacio generado por Morais nos permitiría, incluso, utilizar La madre con fines didácticos en secundaria con adolescentes.

Alberto Morais nos abre una puerta a la reflexión y a la toma de conciencia social. Es ahora, entonces, responsabilidad nuestra mantenerla abierta de par en par.

Isa Aplomo

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One thought on “EL HIJO

  1. Hola, Isa:

    Una crítica concisa y excelente. Muy equilibrada. Abres y cierras el texto de una manera muy eficaz con la imagen de las puertas y consigues profundizar en el tema, al tiempo que no descuidas -sin hacerlo explícito- el lenguaje visual de la película.

    Sólo tengo un reparo, que ya me habrás visto comentar si has leído el resto de comentarios del blog: el maldito plural, ese “nos” que siempre me chirría cuando lo leo. No es algo que sea incorrecto, ni mucho menos, pero me temo que os tendréis que acostumbrar a esta pequeña manía que tengo (y que, a mi entender, va orientada a dotar de una mayor elegancia a la expresión).

    Otro apunte (pequeño): en el segundo párrafo te falta por cerrar un guión.

    un abrazo y felicidades por el texto,

    jordi

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