Cuando tienes 17 años :Territorios en tránsito

quandon17ansA menudo el cine ha idealizado la adolescencia como una etapa de descubrimiento marcada por la incertidumbre y el inserto romántico. La realidad es otra cosa. La realidad es más lúbrica que romántica; de poluciones nocturnas y algo de papel higiénico. También de revelación.  Poco proclive a la metáfora, la RAE define la adolescencia como el periodo que sigue a la niñez y precede a la juventud, lo que viene a ser una especie de hoja de ruta en blanco que serpentea un territorio de tránsito, indefinido y efímero. El  verso de Arthur Rimbaud, “Cuando tienes diecisiete años, no puedes ser formal” que André Téchiné utiliza como leitmotiv de su último trabajo sintetiza ese itinerario adolescente, incidiendo ya desde el título del poema, ‘Aventura’, en  la noción de descubrimiento.

Hay una secuencia muy reveladora a este respecto en “Cuando tienes 17 años”, que supone, además, un importante punto y aparte. El invierno ya ha acabado y los rigores de la primavera alteran las hormonas de Damien, uno de sus protagonistas. Una tarde, éste le pide a Thomas, su compañero forzoso de estudios, que lo lleve en coche hasta la casa de un desconocido, a las fueras de la ciudad. Damien ha quedado con él a través de una página web de encuentros, pero, a la hora de la verdad, sale corriendo sin que ocurra nada entre ellos. Cuando Thomas le pregunta por qué lo ha hecho, Damien le confiesa que necesitaba descubrir si le gustan los hombres o si sólo le gusta él.El costumbrismo con el que André Téchiné rueda la escena escapa de cualquier alarde melodramático, sin restar por ello trascendencia a la revelación. Con muy pocos recursos transmite el tedio de esa tarde de estudios, la sexualidad latente de los dos adolescentes, las ganas y el calor. La confesión de Damien genera una muesca en su relación que, por primera vez, se revela íntima y cómplice.

André Téchiné confesaba que no hubiera podido hacer una película como “Cuando tienes 17 años” sin haber contado con la colaboración de Céline Sciamma. La directora de “Girlhood” explicita de alguna forma a Téchiné, fijando nuevos puntos de ruptura en su gramática y consiguiendo que la película adquiera una extraña fiereza que contrasta con el aliento más evocador de  “Los juncos salvajes”, título de referencia a la hora de hablar de “Cuando tienes 17 años” y con el que comparte numerosos pasajes. Las conclusiones son similares, porque la adolescencia trata de eso; discernir tu lugar el mundo, aceptar tus sentimientos y, en muchas ocasiones, rebelarte contra ellos y contra todo. Diferencias formales aparte, “Cuando tienes 17 años” opta en última instancia por un final esforzadamente feliz aunque no por ello rebaje las dosis de incertidumbre que tanto en “Los juncos salvajes” como ahora definen el tránsito de la adolescencia a la edad adulta.

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2 thoughts on “Cuando tienes 17 años :Territorios en tránsito

  1. Hola, Francisco:

    Es tu segunda crítica en este blog, pero, entre el texto que dedicaste a “Un monsruo viene a verme” y este, creo que hay una distancia muy apreciable. Aquí has logrado una crítica muy sólida, que establece las conexiones justas y pertinentes con la obra previa de Téchine y con las estrategisa muy distinta que emplea el cine de Céline Sciamma. También me parece una manera muy esclarecedora de situar al lector en el sentido último de la película la introducción que has elegido, con esa reflexión general en torno a la adolescencia y la mención a Rimbaud, respaldada por su uso como cita dentro de la propia película, pero reforzada por tu propio conocimiento de causa: es importante que, cuando recurramos a referencia cultuirales externas a lo cinematográfico, el lector tenga la impresiónd e que el crítico sabe realmente de lo que habla, como tú demuestras aquí.

    No he visto la película, pero tu texto logra que me haga una idea del tono y del contenido. Es muy buena estretagia centrarse, como haces en el segundopárrafo, en una secuencia concreta para desvelar el espíritu de la película.

    Lo único que puede señalar, como en el caso de la crítica de “Verano en Brooklyn” de Piar Oncina que acabo de comentar, son ciertos indicadores de descuido en la forma que me señalan que deberías haber hecho una relectura final del texto. Hay cosas puramente anecdóticas -pasas de Damien a Damian-, pero otras entorpecen bastante la lectura. Paso a enumerarlas:

    a) Echo en falta algunos signos de puntuación. Por ejemplo: ” el periodo que sigue a la niñez y precede a la juventud lo que viene a”: después de “juventud” creo que sería precisa una coma (o unos dos puntos). En la siguiente frase, después de “adolescente”, yo hubiese colocado otra coma. En lugar de “que supone además un importante punto y aparte”, mejor “, que supone, además, un importante punto y aparte”. En lugar de “una página web de encuentros pero a la hora de la verdad”, mejor “una página web de encuentros, pero, a la hora de la verdad, “, En lugar de “una muesca en su relación que por primera vez se”, mejor “una muesca en su relación que, por primera vez, se” En lugar de “de alguna forma a Téchiné fijando nuevos puntos de ruptura”, mejor “de alguna forma a Téchiné, fijando nuevos puntos de ruptura”. En lugar de “aceptar tus sentimientos y en muchas ocasiones rebelarte”, mejor “aceptar tus sentimientos y, en muchas ocasiones, rebelarte”

    b) Cuando escribes “sin que ocurra algo entre ellos.”, hubiese sido más preciso escribir “sin que ocurra NADA entre ellos”.

    c) En la última línea del seguno párrafo tienes un desliz: revela -del verbo revelar- se escribe con v y no con b.

    d) Cuando mencionas la película de Sciamma, hubiese estado bien que lo hicieras bajo el nombre que tuvo en su estreno comercial en España: “Girlhood”.

    e) Cuando escribes ” La directora de “Bande de filles” explicita de alguna forma a Téchiné” no entiendo bien lo que quieres decir: ¿que al directora hace que Techiné se exprese de forma más explícita?

    f) Tampoco acabo de entender lo de “un final esforzadamente feliz”: ¿te refieres a que la resolución resulta forzada?

    Un abrazo,

    jordi

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    • Gracias Jordi por lo exhaustivo de tus comentarios. He editado el texto introduciendo todas las modificaciones que propones (algunas que me hacen sangrar los ojos como esa falta de ortografía que mencionas) porque creo que hacen respirar mejor al texto. Aunque intento controlar los signos de puntuación, muchas veces pierdo el control de la frase. Tus puntuaciones hacen que sea lean mucho mejor, gracias.
      A diferencia de “Un monstruo viene a verme”, esta película sí que me dijo cosas y quizás por eso me comprometí un poco mejor con su crítica. Anque Anton Ego reconocía que son las críticas negativas las que hacen ganar fama a un crítico, yo me lo paso mucho mejor escribiendo críticas de películas buenas.
      Sobre las dudas que mencionas al final, cuando uso la expresión “Scianna explicita a Techiné” quiero decir que la colaboración de Scimma en el guión hace que la relación entre los dos adolescentes sea menos ensimismada, más realista, actual. Lo es en la forma de comunicarse, física y verbal. Aunque el tono y la época son distintos, en “Los juncos salvajes” el enfoque era más introspectivo y emocional. En “Cuando tienes 17 años” es más físico.

      Sobre el final, “esforzadamente feliz”, lo es porque como mencionas, está algo forzado dentro del relato (se supone que la madre y el hijo van abandonar la ciudad, pero cuando crees que el relato está cerrado, Téchiné nos planta una secuencia final entre los dos adolescentes besándose, ajenos a la resoución misma de la película).

      Un abrazo!

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