Verano en Brooklyn, Ira Sachs (USA 2016)

Buscando el equilibrio

Una de las primeras preguntas que surge en una conversación entre neoyorkinos que se acaban de conocer es “¿dónde vives y cuánto pagas de alquiler”, es parte intrínseca de la naturaleza de los habitantes de una ciudad marcada por la tiranía del precio del metro cuadrado de su suelo.  En su película anterior “El amor es extraño” (2014), el desencadenante de la acción es la venta forzada de la vivienda de su madura pareja protagonista porque ya no pueden mantenerla. Obligados a vivir con familiares y amigos hasta que puedan encontrar otra solución habitacional vamos conociendo la forma de vida y las dificultades de relación y conexión de las diferentes generaciones que componen esta comunidad: “al vivir con gente acabas conociéndoles más de lo que deberías” le confiesa Lithgow a Molina.

En su última película, este neoyorkino de adopción – originalmente Sachs nació en Tennessee-  vuelve a poner de fondo el tema inmobiliario, esta vez en forma de desahucio.

La cinta comienza con la llegada de la familia Jardine a Brooklyn para celebrar el funeral del abuelo en la vivienda que acaban de heredar y a la que se trasladarán en breve desde Manhattan. También han heredado a la inquilina que ocupa la planta baja, Leonor (Paulina García) y su pequeña boutique. García, actriz chilena que nos deslumbró con su personaje de “Gloria” en el 2013, se pone en la piel de alguien que defiende haber conocido y cuidado mejor que sus propios hijos al anciano Sr. Jardine, y por ello, exige quedarse en el bajo de la vivienda sin aceptar ninguna subida de alquiler porque es lo que el Sr. Jardine hubiera deseado.

Kinnear, un actor venido a menos sustentado por el trabajo de terapeuta de su mujer Kathy (Jennifer Ehle) se enfrenta al dilema moral de, aprovechando que el barrio está de moda, subirle considerablemente el alquiler a su inquilina siendo plenamente consciente de que a ésta le resultará imposible hacer frente a la subida, pero también siendo consciente de la necesidad que él y su familia tienen de esas rentas adicionales.

A su llegada a Brooklyn, Jake (Theo Taplitz) el hijo adolescente de Kinnear le comenta a Tony (Michael Barbieri), el hijo de Leonor, que no quiere vivir en ese barrio. No tardará en cambiar de opinión. La amistad que forjan estos dos adolescentes, excelente debut de ambos en la gran pantalla, será una relación genuina, sin dobleces, ni dramas, que contrasta con las relaciones que Sachs nos presentó en sus películas anteriores. En “Keep the lights on”, de 2012, Thure Lindhardt se presenta a sus futuras parejas de cama como un hombre alto de 1.80, rubio y muy masculino, evidenciando relaciones turbulentas, más típicas de los 20-30 años; en “El amor es extraño”, nos presenta una relación madura – no solo por la edad de sus protagonistas-, y tranquila, marcando claramente que distintas generaciones, en distintas etapas de la vida buscan cosas diferentes. En este caso, Taplitz y Barbieri, son capaces de resolver los conflictos de forma mucho más sencilla que los adultos, de cruzar fronteras de clase, raza o sexo sin las preocupaciones o complejos de sus progenitores.

Los largos planos de Jake patinando y de Tony subido en su patinete por Brooklyn nos muestran como su amistad va cuajando con naturalidad. La luz que acompaña a esos paseos llena la pantalla de la pureza de su amistad. Y mientras, el tiempo va pasando con normalidad, como la vida misma, con sus protagonistas de fondo, y solo saltando sutilmente al primer plano sin que el espectador apenas se dé cuenta, casi como la vida misma.

Pilar Oncina

 

NOTA: Ira Sachs es además de cineasta, fundador y Executive Director de Queer/Art, una organización benéfica sin ánimo de lucro con sede en Nueva York que proporciona apoyo al colectivo de artistas LGTB. Su corto “Last Address” es un homenaje a un grupo de artistas neoyorkinos fallecidos por el SIDA que está incluido en la colección permanente del Whitney Museum y del MoMA de Nueva York.

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4 thoughts on “Verano en Brooklyn, Ira Sachs (USA 2016)

  1. Lo que más me sedujo fueron las despiadadas maneras que tiene de enfrentar los sueños rotos y otros imposibles de los adultos y el optimismo intacto de los chavales, todavía en esa fase de perseguir sus sueños a toda costa. “Love is strange” también me pareció una película muy interesante. Recuerdo que la vi después de que Cahiers la incluyera entre las diez mejores de su año y me sorprendió lo emocional que podía resultar en contextos tan incómodos. Muy buena crítica, Pilar. Enhorabuena!!!

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  2. Hola, Pilar:

    Como tantas veces nos suele suceder en estos cursos de crítica y como tantas veces sucederá en este mismo blog, debo comentar uno de vuestros textos sin haber visto la película y, por tanto, sin tener todas las herramientas en mi mano para entrar en profundidad en el análisis y poder, así, sugerir otras posibles vías de aproximación. Es decir, como bien sabes, en estos casos, todo lo que tengo para “ver” la película es el texto que facilitáis y la pregunta esencial es si “veo o no “veo” la película a través de esta crítica. Puedo decir, en este caso, que “veo” perfectamente la película: me parece un muy buen texto, en el que lucen especialmente algunos elementos que suelen definir tu labor crítica: un buen trabajo de documentación previo, muy bien orientado, el especial interés en aportar valiosa información adicional y una marcada claridad expositiva.

    Sin embargo, en el texto también hay algunas debilidades que se deben a algo que es muy fácilmente solventable -tal y como demuestran todos tus últimos trabajos del curso pasado y, sobre todo, lo que aportaste a un primer Orphanik en el que no sólo fuiste colaboradora, sino motor y agente muy activo-: me refiero a pequeños descuidos en la forma y expresión que, sin duda, conseguirías filtrar con una última revisión concienzuda.

    No es nada grave, pero no acabo de entender por qué has puesto los nombres de los personajes en cursiva. No pasa nada con eso, pero está bien que mantengamos unos ciertos criterios unificados especialmente en el momento en que vertamos buena parte de estas aportaciones al blog en forma impresa en sl siguiente número de la revista. Lo que sí queda raro es que hables de Kinnear y no le des el nombre de su personaje -Brian Jardine-. Cuando mencionas, acto seguido, la palabra actor: ¿te refieres a su personaje en la película: es un actor en la ficción reciclado en terapeuta o al propio Kinnear intérpretes? En este último caso, ¿realmente Kinnear te pareec un actor “venido a menos”?

    Me gusta mucho la manera de arrancar el texto a partir de una observaciónq ue proviene de tu experiencia propia. Con todo, después de la paabra “alquiler” hubiesen venido mejor dos puntos antes que una coma.

    En la siguiente frase, referida a “El amor es extraño”, hubiese sido preferible un pretérito verbal en lugar del uso del presente: el desencadenante de la acción era etc…

    En el tercer párrafo desaconsejo el “nos” de “nos deslumbró”. Preferiría que ese “nos” desapareciera directamente.

    En el cuarto párrafo, se te genera una indeseable aliteración con los dos “consciente” tan cercanos.

    En el siguiente párrafo, cuando llegas a “el amor es extraño, ¿cuál es el sujeto de ese “nos presenta”?
    Yo quitaríe el “en” antes del título de la película y volvería a prescindir del “nos”.

    Hay otro “nos” eliminable en el párrafo final.

    Hay alguna coma fuera de lugar y echo en falta alguna tilde (pero pocas). Probablemente, alguna de las que echo en falta, no almecharía en falta la RAE según sus últimas consideraciones, pero el caso es que yo estoy muy chapado a la antigua, en general.

    Enhorabuena por el texto y, sobre todo, discúlpame por ser tan tiquismiquis, pero sé que finalmente me lo agradeces,

    un abrazo,

    jordi

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  3. Muchas gracias Jordi, por supuesto que agradezco tus correcciones y espero al menos ser capaz de quitar esos “nos” a los que parezco tan “apegada” !
    Tomo nota de quitar las cursivas enseguida de los nombres de los actores y he corregido el texto original en mi ordenador por si se incluyera en el próximo Orphanik (y gracias por tus comentarios al respecto también!!!).
    Cuando menciono a Kinnear como actor venido a menos me refería a Jardine, y tienes razón en que no sé por qué no utilicé su nombre de la película, intentaré también recordarlo. Me está costando coger el ritmo este curso!
    Gracias de verdad Jordi como siempre!
    un abrazo,
    Pilar

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