Viaje a Italia: alegría melancólica

Allá por el año 2005, mientras rodaba Tristam Shandy: A Cock and Bill Story, Michael Winterbottom descubrió una pareja de actores que estaba destinada a acompañarle en sus siguientes proyectos. El tándem formado por Steve Coogan y Rob Brydon acabaría filmando bajo su misma batuta la serie The Trip, de la británica BBC, interpretándose a ellos mismos en un viaje gastronómico por el norte de Inglaterra en el que seguían los pasos de poetas románticos. A partir de la serie de televisión, la BBC montó una película de dos horas estrenada en 2010, cuya segunda parte, Viaje a Italia, también extraída de una miniserie homónima, llega ahora a las pantallas españolas.

Este road movie se estructura en seis partes, correspondientes a seis días de viaje, en los que Coogan y Brydon recorren unos paisajes italianos rodados con sobriedad, sin concesionesviaje-a-italia al manierismo. Como si Winterbottom no quisiera centrar la película en la belleza de los lugares, pero tampoco perder el respeto por ellos.

La película carga su peso sobre los dos sobresalientes protagonistas. Tanto Coogan como Brydon demuestran una afinidad especial a la hora de trabajar juntos y son capaces de mantener el mismo tono, sin estrépitos, para tratar todos los temas de la película.

Porque Viaje a Italia es eso. La historia de dos amigos que, pasados los cuarenta, son capaces de competir por ver quién imita mejor a Michael Caine, pero también de charlar sobre sus carreras, que nunca terminaron de despegar, sus problemas familiares o la melancolía por la sonrisa de una mujer.

Mezclando esas dos vertientes, la película consigue dotarse de una atmósfera de comedia seria y sin estridencias. Comedia que busca una sonrisa cómplice más que una carcajada sonora. El viaje, el coche, las comidas y los paisajes son solo una excusa que transporta la esencia de un magnífico guión, respaldado por Byron y Shelley, junto a incontables referencias cinéfilas como La Dolce Vita, Te querré siempre, La burla del diablo y Vacaciones en Roma.

De esta manera, lo que podría considerarse como una simple comedia, consigue ir más allá de la risa para convertirse en un divertido pero melancólico relato de dos personas en crisis que, a pesar de su aparente rivalidad, disfrutan la amistad y se hacen compañía a lo largo de seis días. En la alegría y en la melancolía.

Mario Martínez.

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One thought on “Viaje a Italia: alegría melancólica

  1. Hola, Mario:

    Muchas gracias por romper tan pronto el hielo y atreverte a debutar en el blog. En clase todavía no hemos hablado de las maneras de estructura una crítica, pero, en este texto, has logrado una estructura de crítica clara y perfectamente canónica. La estructura ideal de una crítica tiene que tener tres partes: en el fondo, es una fórmula tan sencilla como la del planteamiento + nudo + desenlace de un texto narrativo. En el caso de una crítica, conviene hacer una introducción que también sirva como instrumento de seducción al lector: las introducciones pueden adoptar múltiples formas y es uno de los espacios donde el crítico puede definir su originalidad, la singularidad de su mitra. Ya hablaremos de las estrategias para lograr introducciones contundentes o llamativas que sirvan al texto. En tu caso, has hecho una introducción clara y funcional. En la siguiente parte del texto, es importante contar lo que es la película y también tu experiencia como espectador de la misma: en suma, tu lectura analítica e interpretativa del texto. Y, al final, conviene cerrar el discurso con una cierta valoración del conjunto que, por supuesto, vaya más allá de un caprichoso me gusta o no me gusta: conviene que lo que se afirme al final esté más o menos respaldado por lo que has argumentado antes.

    O sea que has elaborado un texto con una estructura adecuada. Hay algo que me gusta especialmente en tu texto: tu modo de definir la película en ese párrafo final. Lo que más me ha gustado de tu texto es precisamente esto: ” un divertido pero melancólico relato de dos personas en crisis que, a pesar de su aparente rivalidad, disfrutan la amistad y se hacen compañía a lo largo de seis días. En la alegría y en la melancolía.”. Creo que estas palabras encierran una buena y justa definición de la película.

    De todos modos, en una crítica también es importante que las partes informativas estén suficientemente documentadas y contrastadas. Nadie podrá decirte nada de tu valoración (que es estrictamente subjetiva y personal: hay que aspirar a que no sea injusta, ni condescendiente), pero en tu texto hay algunos puntos que se podrían discutir esgrimiendo informaciones objetivas. Por ejemplo, Winterbottom no “descubrió” a esos actores en “Tristram Shandy”: lo que descubrió allí fue su buena quñimica, su buena interacción cómica, pero ya había trabajado con ambos en “24 hour party peolple” y, por otro lado, ambos son figuras de sostenida fama mediática en la escena británica: por tanto, el director sabía perfectamente quiénes eran antes incluso de trabajar con ellos, pero lo que surgió en “Trsitram Shandy” es la posibilidad de seguir trabajando con ellos en el ámbito de la comedia improvisatoria.
    Este último punto también es importante: lo que vemos en la película son improvisaciones de los actores y, por tanto, quizá no sea apropiado hablar aquí de “un magnífico guión”.
    Tampoco es cierto que las carreras de ambos no hayan “acabado de despegar”: de hecho, Coogan alcanzó una fama considerable con su serie de televisión “I’m Alan Partridge”.
    Echo también de menos que hayas entrado más a fondo en algunas de las sutilezas de la película: las menciones a Byron y Shelley funcionan aquí como las menciones a Wordsworth y Coleridge en “The Trip” y la función de eso es contrastar un poco la distancia insalvable entre la intensidad de esos viajes eruropeos de los poetas románticos con la trivialidad de un viaje gastronómico financiado por un suplemente dominical y emprendido por dos famosos que ni siquiera son reputados críticos culinarios,. También hay otro tema importante, que es el del crepúsculo de la masculinidad, que, de alguna manera, mencionas al final, al hablar de la condición de hombres en crisis, aunque es un elemento argumental de la película que debería haber merecido más atención.

    Gracias por tu texto.

    un abrazo,

    jordi

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